Vivencias de Nuestra Gente

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Gran Canaria
Martes, 25 Abril 2017

Jose Juan JorgeArticulo de nuestro compañero José Juan Jorge Vega publicado en la web  ciudaddeguia.com.

Hoy, como verán, he cambiado de tipo de "vivencia", pues me apetece que conozcan a esta Asociación, que tiene veintiséis años de existencia, y que tanta relevancia está teniendo en toda Canarias, pues ya contamos con Demarcaciones en casi todas nuestras islas. También cuento algunas anécdotas ocurridas dentro de la Asociación. 

Por eso quiero aportar mi granito de arena y darla a conocer en esta Comunidad de nuestro noroeste. Si alguien estuviera interesado en pertenecer a ella, les ruego que contacten conmigo o con cualquier otro cachorrúo que conozcan. Mi número de teléfono móvil es el 650683199, ahora quiero presentárselas: 

La Asociación de la Orden Del Cachorro Canario nació en el mes de Abril del año 1.991 por la preocupación e inquietud de una serie de personas por el estado de deterioro de nuestro acerbo cultural y costumbrista canario. Había un denominador común entre todos los

fundadores que no debemos olvidar nunca, la música de nuestra tierra, nuestro rico folclore.

 

La filosofía de La Orden está perfectamente definida y se expresa con estos cuatro verbos: "Rescatar, Vivir, Transmitir y Defender todas las tradiciones canarias".  A mí se me ocurrió un día tomando una cerveza en la cantina de la Orden una copla para folias, que, escrita en una servilleta, le regale a Jaime Llinares estando de Presidente. Ese mismo día íbamos de Visita Institucional al barrio de San Cristóbal y tanto le gusto que allí mismo la canto acompañada por la Parranda. Dice así: Es norma de los cachorros, rescatar de sus mayores, defender y transmitir y vivir sus tradiciones.

Hay que tener muy en cuenta que debido a los foráneos que nos visitan y que muchos se quedan a vivir en nuestra región, sobre todo de la Península Ibérica y africanos y en general gente de todas partes del universo pues nuestro archipiélago es uno de los destinos turísticos más solicitados del mundo, y por tanto, como es lógico, el mestizaje que se va produciendo es imparable, por lo que si nos descuidamos en la educación de los que serán nuestro relevo, en un par de generaciones habrán desaparecido nuestras raíces. De ahí que sea tan importante que esta Asociación de La Orden del Cachorro Canario funcione tal cual la define su filosofía.

Esta Asociación es totalmente apolítica y aconfesional, por lo que caben en ella todas las personas que lo deseen sin tener en cuenta sus orígenes, sus compromisos o preferencias políticas y su religión.

El primer paso para pertenecer a esta Asociación es conseguir dos miembros que lo apadrinen y que lo presenten y por supuesto sería absurdo que alguien quisiera pertenecer a ella sin estar comprometido con nuestras costumbres. Una vez presentado, en la primera Asamblea inmediata, la Junta Directiva estudia caso por caso y si no hubiera alguna cuestión negativa que indujera a rechazarlo, sería admitido y pasados unos meses sería bautizado en algún acto social. Este nombramiento queda acreditado mediante la entrega de un diploma con el nombramiento de miembro numerario.

El acto de bautizo es muy bonito y tiene cierta  emoción. Se realiza de la siguiente manera: El candidato se coloca entre los dos padrinos y frente al Presidente que ya tiene su cachorro en la mano y le recita la fórmula del bautizo que dice así: "Por tu estilo de vida, por tu defensa de las costumbres y tradiciones canarias, yo te toco con este cachorro. Ojalá te lo merezcas". E inmediatamente el Presidente le coloca el cachorro en la cabeza al tiempo que le saluda cordialmente dándole la bienvenida. Mientras se realiza este acto, todos los cachorrúos que están presentes se colocan sus respectivos cachorros en el pecho en señal de respeto. También por este tema un día se me ocurrió plasmarlo en una copla que se canta como estribillo de Isa y dice así: "Con el cachorro en el pecho, saludamos los canarios, recibiendo con respeto, a los que están bautizando".

No todos los miembros de La Orden son numerarios, pues anualmente se nombran socios de honor a aquellas personas o entidades que se hayan distinguido para ello. En este caso la fórmula de bautizo varía solo en la frase final que dice así: "..... Porque tú te lo mereces".

A poco de fundarse La Orden, un antiguo compañero de Los Gofiones, Roberto Hernandez, que fue uno de los fundadores, me invitó a pertenecer a ella pero yo estaba muy liado con el trabajo y lo deje estar. Entonces aún no tenían sede y las reuniones o asambleas mensuales las hacían en El Pueblo Canario y en el Hotel Fataga.

Años más tarde, en Diciembre de 1.999, por medio de otro ex compañero también de Los Gofiones, José Antonio Marrero Nieto, me animé y él mismo y otro compañero, Juan Izquierdo, fueron mis padrinos. Me gusto su filosofía y también la primera Asamblea a la que asistí. Me bautizaron en Abril del año 2.000 durante el acto de la fiesta fundacional. En ese momento el Presidente era Manolo Santana.

A poco de yo bautizarme, se produjo una anécdota de bastante calado que quiero contarles: El Obispo de la Diócesis de Canarias correspondiente a nuestra provincia, en el año 2.001 era el Sr. Infantes Florido, había ido a varias Asambleas de la mano de Rafael Santana, que era un escritor de bastante prestigio y además era entonces el Presidente del Consejo Consultivo de Maestros. Pues bien, en una de las Asambleas es presentado como aspirante a socio numerario por el mencionado Rafael Santana. El Presidente Manolo Santana procede a leer la solicitud de socio presentada días antes en Secretaria e invita al Obispo, como se hace siempre con todos, a presentarse a si mismo y a explicar el motivo que le induce a querer pertenecer a nuestra Asociación. El Obispo toma la palabra y más o menos dijo que desde niño había visitado algunas islas con su padre y que ahora pertenecía a nuestra comunidad como Obispo de nuestra Diócesis y que estaba plenamente identificado con Canarias. El Presidente le dio la bienvenida y le dice también que como habrá visto en la Orden todos nos tuteamos y a continuación le llama por su nombre de pila y lo tutea. A partir de entonces no vimos más al Obispo. No se bautizó. Era mucho para él que cualquier miembro le llamara de tu. Es comprensible.

Como dije al principio, el denominador común que existía entre todos los fundadores, era nuestro folclore y naturalmente, la Orden del Cachorro Canario tenía su Parranda, a la que yo me incorporé como timplista nada más llegar de la mano de mi padrino, que es un gran solista.

A poco de incorporarme se hizo cargo de la parranda como Director Wilo Spinola, que es un buen director con mucha experiencia. Hizo algunos cambios e incorporaciones y pronto la Parranda mejoró notablemente.

También se organizan viajes al exterior que costeamos de manera particular, pues la Orden se mantiene con las cuotas de sus asociados y algunas aportaciones de organismos oficiales. Quiero recordar algunos de esos viajes, por el hecho de que conozcan algunas nuestras actividades.

De las salidas que hicimos al exterior de nuestra Isla recuerdo de buen grado el viaje que hicimos unos cuantos miembros de La Orden a Moguer,  un pueblo de Huelva, para entregar un busto de Don Benito Pérez Galdós, que donaba el Cabildo de Gran Canaria a petición nuestra, que se iba a colocar en un parque de una urbanización que se llamaba "Islas Canarias" y su parque " Benito Pérez Galdós". Pasamos unos días inolvidables pues todos los vecinos de la Urbanización, que nos hicieron una gran fiesta, nos recibieron y atendieron muy bien. No fuimos muchos, creo que seríamos diez o doce.

Habían instalado un escenario junto al precioso parque en donde primero actuaron un grupo de ellos haciendo música de su tierra y luego actuamos nosotros que creo que quedamos bastante bien para los componentes que éramos. A todos les llamó la atención el sonido del timple y su manera de tocarlo, pues no conocían este instrumento.

Hicimos otros viajes y como dije todos eran costeados por cada uno. El más largo que hemos hecho fue a Cuba y a pesar de su costo fuimos un grupo de algo más de cincuenta personas. Nos instalamos en el hotel Sevilla de La Habana, que  no hacía mucho que, como colaboración con Cuba, había sido restaurado por España, y desde allí visitamos a más de un tercio de la isla, desde Pinar del Río hasta Cabaiguan.

Fundamos dos Delegaciones de La Orden del Cachorro Canario, una en La Habana y otra en Cabaiguan. Recuerdo que aquí nos hicieron una fiesta preciosa organizada por un grupo de descendientes de canarios que, además tenían formada una rondalla con un cuerpo de baile, que nos llamó mucho la atención por la conservación de muchos estribillos clásicos de isas.

Nos dio tanta pena al ver tanta pobreza y miseria, los niños descalzos y las mujeres pidiéndoles jabón y bragas a nuestras esposas, que organizamos una recaudación silenciosa entre todos y costeamos nosotros la fiesta y algo más que les quedo de fondo.

También me dio tanta pena ver los instrumentos que tenían, de una calidad pésima, apenas despegaban el sonido, que acabe regalándoles mi timple. Jaime Llinares llevaba un acordeón precioso y también se los regaló. No se imaginan lo contentos que se quedaron. No se los regalamos a nadie en particular sino al grupo.

A veces, por las grandes distancias pernoctábamos en la propia ciudad a visitar. Así pasó, por ejemplo, en Pinar del Río y en la que es la mejor zona turística de Cuba, Varadero, en donde nos quedamos tres días disfrutando de las instalaciones y atenciones de un buen hotel de cinco estrellas. Fue un viaje precioso de quince días organizado magistralmente por nuestro compañero Rafael Hernández Morin, Delegado del Área, a quien todos felicitamos con un cerrado aplauso al término del mismo.

También hemos ido varias veces a algunas de nuestras Islas, como Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. En todos esos viajes casi siempre iba  acompañado de mi mujer, como casi todos los compañeros. Disfrutábamos  muchísimo, pues al ser menos costoso íbamos más personas.

Recuerdo un viaje a Fuerteventura que fue para mí muy especial pues conocí al que fuera mi ídolo cuando empezaba a tocar el timple, Casimiro Camacho. Cuando Juan González Valerón me lo presentó sentí una gran alegría. Y claro, le conté que el había sido mi ídolo desde que un día, siendo niño, lo escuche por la radio, pues en esa época aún no había televisión en Canarias.

Después de acabada la Asamblea nos fuimos a una finca en donde nos querían dar una fiesta a todos los canariones que habíamos ido a celebrar con ellos el primer año de la fundación en la Isla de la Orden del Cachorro Canario. Ya tenían una cabra al horno y en las mesas, distribuidos por todas partes, unos platos de queso de cabra, hechos en la misma finca, que estaba riquísimo. Entonces fue cuando Juan González Valerón me presento a Casimiro Camacho. Fue todo un honor y así se lo dije. Luego empezamos a tocar mientras nos echábamos unos traguitos de vino acompañados primero con el queso y después con la carne de machorra. Los que tocábamos éramos: Casimiro con el requinto, Juan González Valeron a la guitarra y un amigo de Casimiro y yo con los timples. Aclarar que Casimiro tenía problemas de artritis en los dedos y por eso no podía tocar el timple, pues al ser el brazo más estrechó le producía grandes dolores. Recuerdo con mucho orgullo que cuando llevábamos tocando dos o tres temas, Casimiro le dijo a su compañero: "Amigo mío, cuando llegamos a un sitio y vemos que alguien toca mejor que uno lo que tenemos que hacer es escuchar, aprender y disfrutar". Y a continuación dirigiéndose a mí me dijo: "Es que tú le das al timplillo lo que lleva".  Es el elogio que más he valorado de todos los que me han dedicado. A partir de ese momento el amigo de Casimiro puso el timple en la funda y no toco más, pero siguió participando activamente cantando en muchas ocasiones. Juanito González Valerón me miraba y sonreía de placer, pues aparte del aprecio que nos tenemos, también le gustaba mi forma de tocar y así me lo había manifestado en más de una ocasión. También yo le admiro a él como concertista pues es justo reconocer y dejar constancia de que es un gran solista sobre todo de temas sudamericanos en donde el sonido de su timple se confunde con el arpa. Para mí fue una noche inolvidable, pues estuvimos tocando puro folclore majorero a un gran nivel unas cuatro o cinco horas. También Valerón se lució con algunos solos con mi timple e interpretó su famoso ''Tren'' a petición de Casimiro y que yo no le había escuchado nunca. Es un tema en el que imita los diferentes sonidos de un tren desde que arranca hasta alcanzar velocidad. Lo bordó.

Tengo que aclarar que todas las actuaciones de La Parranda eran gratuitas pues su misión según los Estatutos era la de divulgar nuestro folclore de la manera más pura posible. Tanto el director como algunos otros compañeros estaban por hacer gratis las actuaciones institucionales y cobrando otras que consiguiéramos por nuestra cuenta. Incluso se propuso ir a estas con otro nombre. La Junta Directiva que encabezaba, como ya dije, Jaime Llinares, no lo aceptó y ahí se empezó a abrir una pequeña herida.

Cuando ya tuvimos un buen y amplio repertorio con temas inéditos y muy bonitos quisimos grabar un disco y La Orden nos apoyó financiándolo. Wilo era el que más temas aportaba; luego habían dos de un compañero llamado Domingo Martín y también había un tema mío de corte costumbrista en el que habían diálogos del pastor y cantos de trabajo, que gustaba muchísimo.

A propósito de mi tema de corte costumbrista, les voy a contar una pequeña anécdota: En aquella época el Gobierno de Canarias destinó unas ayudas para que los emigrantes canarios de cierta edad volvieran a su tierra, bien de visita o para quedarse a vivir en ella. Así que también algunos iban a visitar la casa de La Orden del Cachorro Canario en donde se les recibían y atendían con un pequeño refrigerio. Coincidió la visita de dos matrimonios que tendrían cerca de los ochenta años con un ensayo de La Parranda. Se les invito a presenciarlo y se sentaron frente a nosotros. Se les veía disfrutar con nuestra música folclórica sobre todo. Entonces, como última pieza a ensayar, hicimos "Aromas de mi Tierra". Este tema se dividía en dos partes: una cantada y musicada cuyo autor era Wilo, y otra que era la parte costumbrista que como ya dije era mía. Empiezo yo con los diálogos del pastor con la colaboración de otro compañero, Pepe Santana, que hacía de mi hijo, (el chiquillo), y con los cantos de trabajo que hacían otros compañeros. Al finalizar, los dos hombres se abalanzan sobre mí y me abrazaron con las caras totalmente humedecidas por las lágrimas, al tiempo que me decían: "Nos ha hecho usted recordar lo que eran nuestras vidas en el campo hasta que partimos para Venezuela". Fue muy bonito y emotivo. A mí también se me saltaron las lágrimas.

El gobierno de la Orden está regido por una Junta Directiva que se renueva mediante votación de sus socios cada cuatro años. Esta Junta Directiva está compuesta por un Presidente, dos Vicepresidentes, un Secretario, un Vicesecretario, un Tesorero, un Interventor y seis Vocales. Por una buena idea de Jaime Llinares en una de sus varias etapas como Presidente, se nombran una serie de personas, idóneas para cada cargo, con el título o cargo de Delegados de Área, que son en realidad quienes hacen funcionar a La Orden. Por ejemplo: El Delegado del Área de Música, es el responsable de la Parranda, y de todos los actos musicales; el del Área de Relaciones con el exterior se encarga de todas las relaciones de La Orden con las otras Islas y con aquellos países como Venezuela o Cuba donde hay tantos miles de canarios o descendientes de canarios. Aquí quiero destacar a la persona  que más ha hecho en esta Área, Rafael Hernández Morin.

También existe dentro de la Orden un Órgano muy importante como es el Consejo Consultivo Insular de Maestros, cuya misión es la de observar y exigir que La Junta Directiva no se desvié de los Estatutos.

Todos los Jueves primero de mes se celebra una Asamblea Informativa, en la que la Junta Directiva da cuenta de todo lo acontecido en el mes anterior así como del movimiento económico y lo previsto para el mes siguiente. Al final se presentan las peticiones de nuevos socios, si las hubiera, y por último se establece un turno de "Ruegos y Preguntas" en el que los socios que lo deseen piden aclaración a las cuestiones que estimen convenientes.

Otra de las Áreas es la de "Transmitir" y aquí me apetece destacar, porque se lo merece con creces, a la que ha sido durante más tiempo Delegada de dicha Área, Macamen Pérez Doreste, pues creo que ha hecho una buenísima labor, porque conviene recordar que fue ella la que inició la visita de los Colegios a La Orden.

Es todo un éxito del Delegado de dicha Área conseguir que todos los viernes por la mañana viniera a nuestra Sede un Colegio de nuestra Isla a vivir con nosotros una mañana llena de canariedad en la que tratábamos de inculcarles, de una manera amena, la importancia de mantener viva nuestras viejas costumbres y tradiciones, nuestro acerbo cultural.

Juan González Valerón y yo, nos alternábamos semanalmente, éramos los encargados de hablarles de nuestro símbolo musical que es el TIMPLE. Otros compañeros le hablaban de otras materias. Y generalmente El Presidente de La Orden les hablaba de La Asociación, de su filosofía y con que fin se había creado. Alguna vez cuando Jaime no pudo venir, lo hacía yo antes de hablarles del timple. Yo trataba de hacer mi charla, que duraba en torno a la media hora, lo más amena posible, para ello la dividía en tres partes: La descripción de las diferentes partes en que se divide el timple; sus orígenes y su evolución. Como final cantábamos todos unos estribillos de isas. Los niños disfrutaban a rabiar y al final hacen muchas preguntas.

Lo cierto es que yo disfrutaba con ese contacto tan directo con los cuarenta o cincuenta chicos/as que acudían semanalmente, a los que trataba de inculcar que serian nuestro relevo. También involucraba a los profesores durante mi alocución y luego solía mantener con ellos una charla en privado. Me decían que ellos veían también esa necesidad pero que era un problema salirse del programa de las diferentes materias y que no les quedaba tiempo para hablarles de nuestro acerbo cultural. Que sería bueno que se hiciera presión sobre ello a las Autoridades Académicas para que se pudiera dedicar aunque fuera una hora semanal a este tema tan importante. Otro problema se presentaba cuando venían otros profesores de otras regiones peninsulares. El tema no es sencillo, es más bien bastante complicado. Yo ponía en conocimiento de la Delegada del Área todo esto para que lo comunicara a la Junta Directiva en sus reuniones semanales.

El Viernes anterior al día de Canarias, se invitan a todos los colegios que habían pasado por La Orden durante el año escolar a una fiesta Canaria en la Plaza de Santo Domingo. Aquello era impresionante pues allí se reúnen más de mil niños y, lógicamente, se necesitan muchos colaboradores. Yo colaboraba todos los años en el tema musical, pues siempre formábamos un grupo que les amenizaba la fiesta tocando algunos temas de nuestro folclore.

Desde qué asistí por primera vez a una de las clases que impartía a los niños, tuve muy claro que esa era la labor más importante de todas las que realizaba nuestra Orden. ¡Es que es nuestro relevo, nuestro futuro!. Y además podemos vaticinar sin temor a equivocarnos que lo van a tener más difícil que nosotros debido, como ya dije, al mestizaje que es inevitable que se produzca y que cada día se está incrementando más. Lo que nos tiene que preocupar porque, como ya dije también, si nos descuidamos en dos o tres generaciones no sabremos ni quiénes somos.

Y esto es amigos cuanto quería decirles de mi querida Orden del Cachorro Canario, en donde ha habido etapas, durante mas de diecisiete años que llevo en ella, en las que he sido muy feliz. 

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